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Servicios de malestar social o experiencias con la miseria

Personas servicio social

Artículo 28.2 L 39/2015 (Antiguo Artículo 6.2.b) L 11/2007): Los interesados no estarán obligados a aportar documentos que hayan sido elaborados por cualquier Administración, con independencia de que la presentación de los citados documentos tenga carácter preceptivo o facultativo en el procedimiento de que se trate, siempre que el interesado haya expresado su consentimiento a que sean consultados o recabados dichos documentos. […] Ver en el BOE

    El primer contacto 

 Primer contacto con servicio social - E.T.       Hace no demasiado tiempo, unos pocos meses, la protagonista de esta historia, tuvo su primer contacto con los servicios de bienestar social de su soleada localidad, y quedó tan impresionada, -impactada, maravillada, alucinada, sorprendida- con lo que allí aconteció, que ha decidido compartir su historia en este blog:

Érase el caso de solicitar las ayudas que, por escasez de ingresos y agotamiento de prestaciones por desempleo, otorgan la Comunidad Autónoma y/o el Ayuntamiento. Pues hete aquí, que un día nuestra heroína, de buen ánimo -“algo me ayudarán”-, se dirige al punto más cercano de su domicilio para solicitar información y cita con el servicio correspondiente.

Amablemente la recibe una recepcionista a la que cuenta su historia, ella le indica que si espera un rato podrán atenderla esa misma mañana. Pasado un tiempo la hace pasar a una salita, en la que al poco entra una persona. Nuestra amiga le explica que su prestación por desempleo finaliza el día 15 del mes corriente, y que, puesto que carece de otros ingresos, quiere informarse sobre las ayudas a las que tiene derecho.

     -¡Uy!, pero esos quince días de este mes los cobrarás el mes que viene ¿no?

     – Sí, claro, el día 10.

Pues entonces tienes que esperar a que pase esa fecha para hacer la solicitud. Y, por cierto, ¿convives con alguien?

     – Sí, con mi compañero, pero la vivienda y la hipoteca son sólo mías; además él tiene un contrato temporal y ni siquiera trabaja la jornada completa.

Mueca,– Ya, ya, pero hay que incluir sus ingresos, y no sé… Lo veo difícil, parece que estás en el límite para poder acceder, ummmm… De todas formas, ten en cuenta que la renta de la Comunidad tarda mucho en llegar, cerca de un año. ¡Mira! – Optimista-, vamos a hacer una cosa: yo te doy la solicitud para que la rellenes, te paso el impreso con la documentación que tienes que aportar y en recepción pides cita con xxxxxxxxxxx para después del 10 del mes que viene.

Documentación que debe aportar:

  • Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X.
  • Volante de Convivencia.
  • Fotocopia del DNI de todos los mayores de 16 años.
  • Fotocopia de la tarjeta de demanda de empleo actualizada de los mayores de 16 años, en la que conste la antigüedad.
  • Certificado de la Oficina de Empleo de prestación por desempleo de todos los mayores de 16 años (SEPE).
  • Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años.
  • Informe de Vida Laboral de todos los mayores de 16 años (Tesorería General de la Seguridad Social) (Teléfono 901 50 20 50).
  • Declaración de renta o certificado negativo de todos los mayores de 16 años (Hacienda)
  • Justificante de ingresos de todos los miembros de la unidad económica de convivencia mayores de 16 años: fotocopia de nóminas actualizadas y/o fotocopias de contrato de trabajo.
  • Ficha de domiciliación bancaria.
  • Último recibo pagado de alquiler o hipoteca.
  • Recibos de agua y luz.

     *Advierta el/a lector/a que estamos hablando de un total de 18 documentos, al ser dos los convivientes y teniendo en cuenta que Firma escrito aceptación medidas de inserción social, que no está en el listado, lo facilitan allí mismo. Por otro lado, Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X, se presenta en otra oficina.

Nuestra “prota” es afortunada, pues al no estar divorciada, separada ni tener hijos, se ahorra el tener que aportar al menos unos 5 o 6 documentos más, como por ejemplo: Fotocopia de la cartilla de vacunación de los menores.

     En el INSS

A media mañana -11:30 horas- de un día cualquiera, se dirige al INSS para obtener Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años, pues no ha podido conseguirlo por internet. “No, no, a estas horas ya no puede conseguir cita para que la atiendan” -le indica el solícito guardia de seguridad- “Tiene Vd. que llegar antes de las 8 horas, para que nada más abrir las puertas de la ofina, entre corriendo, venga a esta maquinita que hay aquí, y pueda sacar número de las primeras, así la atenderán pronto.”

Al día siguiente hace lo que le ha sugerido el amable señor, se presenta allí a las 7:30 horas. Por supuesto, a esa hora ya hay un buen número de personas haciendo cola en la calle, “¿a qué hora habrán llegado?”; cuando las puertas se abren entran todas corriendo. Hay gente que intenta colarse para coger numerito –si no, no estaríamos en España-, pero lo logra, sólo tiene que esperar alrededor de una hora para ser atendida. “Vengo a por dos Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años.” Raudo y eficiente, el atendiente le facilita los certificados, además aprovecha para darle su PIN de acceso a la web.

Nuestra chica regresa a su casa, revisa toda la documentación que ha ido reuniendo, y entonces se percata ¿de? De que en el Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años, consta que ella cobra una prestación por desempleo que hace un mes que terminó.

Vuelve veloz a las dependencias del INSS, debe hacer cola para que la atiendan en el mostrador de información y explicar ahí el error en Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años. Llega una señora que se coloca detrás de ella en la cola, está muy nerviosa, viene mascullando algo y empieza a elevar el tono de voz: “¡Esto es una vergüenza! ¡He venido un montón de veces, llamo por teléfono y no me cogen!” El guarda de seguridad empieza a mirarla, la funcionaria que hay detrás del mostrador también, el ambiente empieza a caldearse, “y mi hija sin poder cobrar la pensión (o la ayuda) –no lo recuerda bien-, porque no hay manera de que me den ese papel”. El guarda se acerca: “Cálmese, señora”; la funcionaria con cara de yo-no-tengo-porque-aguantar-esto murmura entre dientes mirando hacia ella.

Nuestra amiga teme que la cosa pase a mayores y al final echen de la oficina a la indignada señora, así que trata de calmarla: “Seguro que tiene Vd. razón pero no grite que encima la van a sacar de aquí.” “Hay que aguantar y echarle pacienca.”- Siente asco de sí misma por decir eso.

     -Mire, es que he estado aquí hace un rato para solicitar “Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años”, y hay un error, ahí dice que cobro una prestación que no cobro.

     – ¡Ah eso! Bueno no pasa nada, es que a veces tardan en avisarnos de que la prestación ya ha finalizado.

     – Sí, sí, pero yo necesito “Certificado del Instituto Nacional de la Seguridad Social de pensiones, de todos los mayores de 18 años”, para solicitar una ayuda y si pone eso, seguro que no me la conceden. Además es contradictorio con lo que dice en “Certificado de la Oficina de Empleo de prestación por desempleo de todos los mayores de 16 años (SEPE)”, y como este último lo saque por internet no lleva sellos, mientras que el de aquí sí.

     – Pues así funciona esto, hasta que no nos avisen del SEPE, la prestación sigue apareciendo.

     – Pero ¿cómo pueden extender un certificado de algo que no es?

Encogimiento de hombros. “¡Siguiente!”

     El día de antes del gran día

Como quiera que nuestra amiga realizó el preceptivo peregrinaje de web en web, y de oficina en oficina (física) para recabar la información que se le requería, casi se le olvida registrar Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X. ¡Qué va! En realidad se le olvidó, sólo que casualmente tuvo que pasar el día de antes del gran día por la oficina pertinente a por un documento, y allí la amable atendiente le dijo: “Tiene Vd. que rellenar la solicitud de ayuda para que se la selle” “Ahhh -contestó-, ¿y qué pongo?” “Ponga lo que pide Vd., no hace falta que se extienda, ¡total es solo una formalidad!”

En cuanto termina de cumplimentar y sellar Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X, siente “la náusea” –no sé si sería la misma de Sartre, pero náusea al fin y al cabo-. Piensa en volver, reclamar que le devuelvan el ejemplar de Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X,  y romperlo allí mismo; pero se tranquiliza y decide continuar, decide dejar que las cosas sigan su curso.

     El gran día

El día de la cita con la trabajadora social xxxxxxxxxxx: llega, puntual; la recibe, puntual. Revisa toda la documentación, está todo en orden, no falta nada.

Nuestra protagonista cuenta su situación (tercera vez).

     -Ah, pero tú no puedes optar a la renta mínima de la Comunidad. ¡Más de 400 euros de ingresos!

     – Pero somos dos, pensaba que el límite era más de 400 euros por persona en catorce pagas, eso entendí.

     – No, no, 400 euros en total. Pero puedes optar a las ayudas del ayuntamiento. Vamos a ver, ¿cuántos recibos de luz o de agua debes?

     – Ninguno, hasta ahora he podido pagarlos, pero el mes que viene ya… No sé.

     Entusiasmo, – Bueno, ¡vamos a intentarlo, “a ver si” podemos conseguir que te paguen algún recibo de luz!  

      -Claro, que sería sólo para tres meses porque luego tendrías que volver a solicitarlo. Pero no te preocupes por los papeles, qué algunos te valen ya para la siguiente vez.

     Entrada en trance: el espacio se diluye, el tiempo queda suspendido ………………………………; es el presente eterno ………………………………

Salida del trance:

Emoticonos tristeza, rabia-Social      “Tú tienes un problema psicológico: te sientes mal porque crees que eres menos por estar aquí.” “¡Devuélvame mis papeles!” “Uy no, no puedo devolvértelos porque ya has presentado Solicitud de ayuda (hoja amarilla), registrada en la oficina X” “Redacte una hoja de renuncia y se la firmo” “Así sí”

     El Final

…Y salió de las oficinas de malestar social, llevando consigo su carpeta de documentos y esperanzas, y elevó sus ojos doloridos al cielo:

     “¡Despierta Universo! ¿No oyes rugir al Hombre en los abismos?”[1]

 

 

[1] Comienzo del libro “Imbéciles” de Rodríguez Cobo

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