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El timo de las privatizaciones

Logotipos empresas-privatización

Definitivamente debo ser una inadaptada social porque en muchas ocasiones no logro comulgar con los postulados imperantes en el sistema; o quizá no alcanzo a comprenderlos,  a pesar de que llegué a la Universidad. Entre esas tantas cosas que no entiendo está  la dócil  aceptación de la privatización de empresas públicas. La primera idea que me surge es por qué un grupo político que llega al poder –Gobierno-, tiene la potestad de vender grandes empresas nacionales que nos pertenecen a todes. Empresas tan importantes como Repsol, Gas Natural, Telefónica, Iberia, Correos, Aena, etc., que trabajan en sectores tan vitales para la sociedad como la energía, las comunicaciones, el transporte, no deberían haber sido enajenadas sin la aprobación de la ciudadanía –aunque sepamos que las consultas no están bien vistas (véase el post Referéndum ¡qué escándalo!)-.

Cuando se habla de privatizaciones solemos mencionar siempre las mismas empresas, pero si la persona interesada indaga un poco podrá comprobar que son más de 100 empresas las privatizadas en nuestro país desde el año 1986 pertenecientes al sector público estatal, a las que hay que añadir otras de menor tamaño de titularidad provincial o municipal, como empresas funerarias, de aguas, de residuos, etc. Ver página del  SEPI

¿Cómo ha sido esto posible?

¿Cómo se ha hecho posible que hayamos asistido al desmantelamiento económico de los  Estados nacionales europeos  sin rechistar?

Seguro que hay muchos factores que han podido influir y muchos puntos de vista al respecto pero para esta articulista, y aunque la tendencia era previa, el gran punto de inflexión se encuentra en la caída del bloque comunista. Pensemos que después de la Segunda Guerra Mundial, la antigua Unión Soviética gozaba de grandes simpatías entre les ciudadanes  de la Europa occidental, habiéndose fundado partidos comunistas y socialistas en prácticamente todos los países del bloque, lo que influyó decisivamente en que los estados europeos se configuraran como estados sociales de economía mixta, eso que se dio en llamar el “Estado del bienestar”. Los poderes públicos aspiraban a que sus nacionales estuvieran bien, a través de un sistema de servicios sociales que corregía los posibles desmanes del “Mercado”.

Después de la caída del Muro, ya no había que guardar la cara delante de nadie, el Comunismo había fracasado estrepitosamente. Todavía recuerdo como a principios de la década de los 90 se hicieron aquellas campañas: el papá Estado no puede con todo, los jubilados sacan recetas de pañales, los funcionarios roban bolígrafos  y además no pegan ni chapa, etc. Y no es que yo no comparta la idea de que en España se abusa un tanto de lo público, y no critique el que se considere que lo público no es de nadie –sólo hay que ver los casos de corrupción política-; y destaco la gran diferencia que tenemos en eso con otros países del entorno, cuyos ciudadanes son mucho más respetuosos con lo que consideran es de todes. No digo que no haya que tener control y que no haya que racionalizar los recursos, pero vamos, decir que se privatiza la Telefónica porque los empleados se llevan los folios o alargan el tiempo del desayuno…  No sé, parece un poco desproporcionado. Teniendo en cuenta además que el fenómeno no ha sido sólo nacional, sino que se ha dado en toda la Unión creo que los fundamentos son otros.

Ver el estupendo artículo La privatización de la RDA ¿un ejemplo para Grecia? Que explica como se privatizó la RDA y qué está pasando con Grecia. Dan ganas de llorar pero merece la pena leerlo.

Chiste privatización

Viñeta página Anticapitalistes

El capitalismo o la gran comedura de coco

El único sistema que “parece” haber quedado en pie es el capitalismo más salvaje, y así por ejemplo China consiguió tranquilizar a la comunidad internacional –o lo que es lo mismo, la zona occidental de Europa y EEUU, ya que las demás naciones no cuentan-, cuando decidió cambiar su economía a la de Libre Mercado mientras políticamente ha mantenido su férreo sistema Comunista.  Reuniendo lo “mejor de cada casa” se ha convertido en uno de los Estados más monstruosos del planeta y también más fuertes. ¿Quién reclama ahora el respeto de los Derechos Humanos y la democracia para China?

En mi época de estudiante tuve que vérmelas con algunas asignaturas de economía, y aunque inicialmente pensé que las  iba a aborrecer,  au contraire, me gustaron bastante y me permitieron entender un poquito como es el “cerebro capitalista” y cuales son sus premisas. He dicho que me gustaron las asignaturas ¿verdad? Eso no significa que estuviera de acuerdo con casi nada de lo allí expuesto: los recursos son escasos – sí pero cuáles, para quién-;  la ley de la oferta y la demanda que equilibra y distribuye eficazmente los recursos, la propiedad privada, la actividad financiera como motor de la inversión y el desarrollo, prioridad del capital sobre el trabajo,  etc. Pero lo que menos me convencía era lo de ver al “Mercado” como un señor que tiene funcionamiento y vida propia, que tiene sus principios y normas, prescindiendo de las intenciones humanas que lo mueven, y además que tiene la buena intención de redistribuir la riqueza.

Entre las  “verdades incuestionables” del capitalismo: la empresa privada es mucho más eficiente que  la pública (?).  Vamos a ver…, vamos a ver qué entendemos por eficiencia. ¿Entendemos el racaneo total de medios? O lo que viene a ser que se ahorre en material de trabajo teniendo  el empleade  que aportar su vehículo, su teléfono, etc., que no se invierta en medidas de seguridad para les trabajadores. O acaso ¿entendemos como eficiencia la explotación de los trabajadores pagando salarios bajos, quitándoles derechos, reduciendo la mano de obra, creando falsos autónomos? ¿Entendemos por eficiencia engañar a los clientes, no hacer pruebas diagnósticas a los pacientes, dar un mal servicio, encarecer precios? (véase la cantidad de reclamaciones contra empresas de telefonía, banca etc.) En fin, ¿qué eficiencia? ¿La que consigue que cuatro se hagan ricos?

Y si la empresa privada es tan eficiente ¿por qué hay que “salvarla” con dinero público cuando le va mal? ¿Por qué se aprovecha del producto de las investigaciones desarrolladas con inversión del erario público? ¿Por qué hay que regalarles terrenos o subvencionarles la seguridad social de sus trabajadores? ¿Por qué el gobierno cierra contratos con empresas privadas con cláusula de devolución de inversión? Dicho de otro modo se socializan las pérdidas y nunca los beneficios de la banca, las energéticas, las grandes corporaciones. ¿Dónde está la eficiencia…? ¡Ah, claro! En las puertas giratorias.

Por otro lado, ¿se ha privatizado alguna vez una empresa que fuera realmente deficitaria? Emoticono pensando-privatización Tic tac, tic tac, tic tac, ummmmm, no me viene ninguna a la memoria.

Lo cierto es que a un Estado saqueado ya no podemos pedirle nada: ni escuelas, ni hospitales, ni ayudas, mucho menos la Renta Básica para todes: ¿De dónde saldrá el dinero? –preguntan-. Igual del mismo sitio que ha salido para rescatar a la banca, a las autopistas, a los proyectos fallidos de depósitos de gas…

Convivir con el Mercado

No estamos abogando por instaurar un tipo de sistema Comunista, atascado por la burocracia, la hiperregulación y la uniformidad,  donde los mandamases vivían como Dios mientras el pueblo se conformaba con sobrevivir. Tampoco podremos volver a un modelo de  Estado del bienestar ya fallecido, parece que el mundo está cambiando a gran velocidad, más de lo que nuestras mentes pueden incluso llegar a percibir. Los retos a los que nos enfrentamos no los podremos resolver únicamente desde los estados nacionales, debemos pensar en términos de especie: no podemos ponerle fronteras al mar, al aire, al sol, a la lluvia – aunque desgraciadamente sí a las personas-. El fin de las guerras y del armamento nuclear, el desarrollo de los países más pobres, el cuidado del medio ambiente, la racionalización de los recursos naturales, el apoyo a la investigación científica y médica, el desarrollo de la tecnología para beneficio de las personas  y no para su control; son cuestiones que no podemos seguir obviando so pena de cargarnos el planeta y/o producir sufrimiento en grandes conjuntos humanos.

Son muchos los frentes abiertos y muchas las nuevas herramientas con las que contamos  y que  en sí mismas están cambiando el paisaje económico: empresas online, negocios por internet,  monedas encriptadas, flujo de capitales, control de la información, etc. Pero bajando un poco el nivel geográfico, y volviendo a la cuestión de la empresa pública, consideramos que los servicios que debe aportar un Estado nacional, federal o una Comunidad Autónoma (o los nuevos tipos de organización popular que puedan surgir), a través de empresas o de la organización que sea menester son: educación a todos los niveles incluyendo la investigación; sanidad completa incluyendo la farmacia; transporte de viajeros y mercancías por tierra, mar y aire; comunicaciones de todo tipo: postales, telefónicas, servicios de internet, etc;  suministros básicos –energía y agua- para la industria, el hogar y la movilidad; obras públicas, incluyendo la construcción de viviendas sociales; y banca. No sé si olvido algún sector importante, pero me parece que las necesidades más básicas deben estar cubiertas por el sector público, gratuitamente en algunos casos o muy asequible para el usuario en otros. No olvido el campo de la alimentación tan importante, que considero debe seguir subvencionado aunque tengamos que revisar los modos de producción, manipulación y distribución.

¿Puede coexistir el sector público con el privado?

Obviamente, el hecho de que exista una sanidad pública no significa que quien lo desee no pueda acudir a un servicio privado, igual que quien prefiera educar a sus hijos en una institución privada. Igualmente el sector público puede ampliar su actividad a más sectores como  ocurría en el siglo pasado (explotaciones mineras, astilleros, tabaco, medios de comunicación, espacios culturales, etc.), en muchos casos conviviendo con la empresa privada. No estoy diciendo nada que no hayamos conocido, nada novedoso ni escandaloso, y de hecho así lo contempla la Constitución Española en sus artículos 128 a 131, en concreto, en el 128.2 “Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio […]” Igualmente, la CE señala en el 129.2 que los poderes públicos fomentarán las sociedades cooperativas y facilitarán el acceso de los trabajadores a los medios de producción. Igualmente, existen sectores que la CE reserva al Estado con competencia exclusiva –artículo 149-, por lo que algunas privatizaciones son sospechosas de inconstitucionales por afectar a éstas.

Podemos observar, por tanto, que cualquier parecido entre lo que propone nuestra Carta Magna y la dirección económica que impulsan nuestros dirigentes, es pura coincidencia. A ver quién habla luego de ilegalidades.

¿Qué proponemos?

Fundamentalmente, y sin querer cerrarnos en las vías para lograrlo, proponemos un sector público fuerte que cubra los servicios básicos de la comunidad, sostenido por el producto de su propia actividad económica en unos casos, y por los impuestos en otros; mayormente atendido por empleades publiques, aunque abierto a otros posibles modelos de empresas cooperativas, de capital popular o autogestionadas por les trabajadores.

Y es que como humanista, estoy profundamente convencida de que  NO HABRÁ PROGRESO SI NO ES DE TODES Y PARA TODES

 

 

 

 

 

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