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Legalización de la marihuana: ese asuntillo pendiente.

Hojas de marihuana

 

Queride lector, soy consciente que es el tema de este artículo un asunto ya muy manido, trillado y del que ha se ha dicho todo lo decible; sin embargo, no deja de ser una cuestión recurrente y todavía pendiente desde hace varias décadas. Creo que este asuntillo debía haber quedado resuelto -también-, en el siglo pasado, pero aquí seguimos dándole vueltas a la cuestión de si legalizar o no la marihuana.

Actualidad internacional

            Marihuana para fines recreativos

A la celebérrima regulación holandesa que permite el consumo de marihuana para fines recreativos, se han ido sumando en los tres últimos años las de otros países: Estados Unidos –estados de Washington, Colorado, Alaska y Oregón-; y Uruguay, que desde finales de 2013, se ha convertido en el primer país del mundo que permite tanto el consumo como el cultivo y venta del producto, bajo supervisión de un organismo público. Excepcional es la legislación de Corea del Norte, que no considera drogas ni a la marihuana ni al opio, por lo que cualquiera puede cultivarlas y consumirlas.

Para continuar, tenemos una serie de países, con irregular legislación, en los que el consumo está despenalizado, sin embargo la producción y venta es ilegal. Algo que para mentes simples como la mía siempre ha resultado un contrasentido, y que en una traducción personal he entendido como un “hagamos la vista gorda con el consumo”. Dentro de este elenco tenemos en Europa  a países como Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Portugal. El caso de este último es interesante, pues en 2001 despenalizó la posesión de drogas en general.

            Marihuana para fines médicos

Mayor es el número de estados que, frente a las evidencias científicas, se están sumando a la despenalización de la marihuana con fines terapéuticos -¡por fin!-. Su eficacia demostrada para aliviar los efectos secundarios de la quimioterapia, trastornos alimentarios como la anorexia y diversas dolencias, ha hecho ceder la resistencia de varias administraciones.

Entre los europeos: Austria, Bélgica, Chequia, Croacia, Italia, Macedonia, Polonia, y recientemente Alemania.  En Reino Unido la regulación es peculiar, ya que existe una única empresa farmacéutica con licencia para su cultivo y posterior transformación en medicamento.

La marihuana en España

Podríamos englobar a nuestro país dentro del grupo de los que permiten el consumo y penalizan el cultivo y la venta, pero desde la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana en el 2013 hemos sufrido un retroceso en este sentido. Son muchas las voces que están denunciando el abuso en la imposición de multas por consumo o posesión en lugares públicos,  calificados como infracción grave en el artículo 36 de la citada ley, por lo tanto sancionado con multas desde 601 a 30.000 euros, según el artículo 39.

Por otra parte, en los últimos años han proliferado los clubes o asociaciones de fumadores de cannabis, y que dependiendo de la Comunidad autónoma donde radiquen, están sujetos a una regulación u otra, o ninguna; no existiendo por el momento ninguna norma estatal al respecto.

Por último, el congreso de los Diputados, a principios de abril del presente, ha creado una subcomisión para estudiar la regulación del uso terapéutico de la marihuana; seguramente animados por la postura de los socios europeos.

Lucha contra el tráfico de marihuana

Tráfico de marihuana

 

No puedo más que calificarlo de gasto inútil, desinteligencia y producto de dudosa calidad: recursos destinados a perseguir a les traficantes de cannabis, juzgarles, meterles[1] en la cárcel; gasto en arrasar cultivos; precios elevados; les enfermes que lo usan como tratamiento a dolencias de difícil solución, -o que teniendo alternativas farmacéuticas, éstas tienen más efectos secundarios que la marihuana-, se ven obligades a acudir al mercado ilegal. Y hasta les aficionades a la jardinería –porque la planta es bonita-, se lo tienen que pensar.

Por otro lado se está perdiendo un sector productivo que mueve mucho dinero, y que podría aportar capital al erario público a través de los impuestos, crear puestos de trabajo honorables, y garantizar la buena calidad del producto final a precios más asequibles.

Qué opinar

¿Qué podemos decir frente a este panorama? Yo soy de la generación que creció viendo a los varones ponerse hasta arriba de alcohol en los bares, y a las féminas enganchadas a los antidepresivos y tranquilizantes;  como cantaba Martirio “es que no pueo con mi cuerpo, no tengo ganas de na, necesito una pastilla para ponerme a funcionar”.

Siendo nuestro país un gran productor de vinos y otros alcoholes, y les europees les mayores consumidores de alcohol del mundo, es difícil que se vaya a considerar el alcohol como una droga tremendamente dañina en nuestra región, y también es difícil que los medios de comunicación  vayan a dar más visibilidad a la problemática socio-sanitaria asociada al mismo.

Pero como hablamos de drogas legales, aun siendo consumidores habituales no perderemos la respetabilidad, ni seremos calificades de delincuentes o drogotas, “me las (pastillas) ha recetado el médico” “son solamente unas cañitas”, en el peor de los casos, si nos enganchamos mucho seremos considerades unes pobres enfermes.

Desde luego que la planta produce efectos, ¡cómo no! si no, no habría interés en consumirla. Seguro que algunos de esos efectos no son muy saludables -¡claro!-, pero creo que, a estas alturas, casi ningún científique, médique o autoridad sanitaria, considera el cannabis una droga dura, ni más dañina que el alcohol o algunas sustancias incluidas en compuestos farmacéuticos.

En fin…, como decía al inicio, el tema está ya muy sobao y hasta aburre un poquito:

¡¡¡LEGALIZADLA YA, POR DIOS!!!

[Sí, me he “olvidado” del tabaco]

      Postdata

Para la que firma, los grandes interrogantes son: ¿A quién pertenece mi cuerpo?, ¿cómo debo tratarlo?, ¿qué consecuencias tiene para otres? Cada cual que se responda como pueda y obre en consecuencia.

 

[1] No es ese leísmo permitido por la RAE, es por utilizar la terminación “e” como género neutro.

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